De donde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra,

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De donde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra,

El socorro viene de Jehová,  la ayuda viene de Jehová, El Señor nos invita a ir a Él, a poner toda ansiedad sobre El en oración, porque El guardará de vosotros en Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. El Señor va a guardar nuestros corazones con su palabra y por lo tanto también nuestros pensamientos, porque esos pensamientos de derrota de destrucción será cambiada con la palabra sanadora y restauradora de Jesús.

Alzar nuestra mirada hacia los  montes,  a las alturas, a la misma presencia de Dios, es buscarle en adoración, porque es necesario adorarle en espíritu y verdad luego entonces podemos descansar en el Señor,  en Mateo 11:28-30  Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Porque el Señor quitará  toda ansiedad, toda desesperación, toda aflicción, toda angustia, toda confusión, El nos sostiene de su mano derecha y dice «diga el débil fuerte soy». A veces  parece que la situación se sale de control, pero tenemos esa fuente de vida eterna, manantial de aguas vivas que es su presencia, Dios mismo que nos invita a mirar a los montes, es que nos invita a entrar a su trono de gracia a pedir oportuno socorro, eso es buscar su rostro en oración, es descargar toda ansiedad sobre El, es pedir también su guianza mediante su Santo Espíritu y su palabra, dice Jesús, mi palabra es espíritu y es vida.

Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

El Señor es nuestro ayudador, en Salmos 27:10, aunque tu padre y madre te dejara yo con todo te recogeré, muchas veces nos sentimos solos como que no habría nadie a nuestro alrededor que me pueda consolar pero tenemos un Padre Celestial que aunque no lo podemos ver porque es Espíritu, podemos sentir su presencia, la esencia de su amor, cuando lo buscamos en oración, el nos fortalece dándonos nuevas fuerzas para volver a empezar.

Hay muchos sean niños, jóvenes, adultos que por diferentes motivos sus padres terrenales están ausentes,  puede ser porque fallecieron, nos abandonaron, o no  dan  un tiempo para platicar con sus hijos, pero tenemos un Dios, un Padre Celestial que está siempre presente para consolar, enseñar y aun para exhortar si es necesario mediante su palabra.

Por ello no estamos solos, si no que Alzaremos nuestros ojos a los montes, ¿de dónde vendrá nuestro socorro?, nuestro socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra. Amén.


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